Desde que la niebla de la madrugada había empezado a levantarse, se sentían observados. El rebaño de Shantungosaurus llevaba toda la mañana pastando a lo largo de la costa envuelta en bruma. Los reptiles, los mayores del género de los Hadrosaurus con sus más de trece metros de longitud desde el pico de pato hasta la punta de la cola, se atiborraban de las abundantes algas marinas que la marea arrojaba sin cesar a la orilla. Los Hadrosaurus levantaban con frecuencia la cabeza con el aire nervioso de un rebaño de ciervos, atentos a los ruidos del bosque cercano, y observaban los árboles umbríos y la densa vegetación, dispuestos a huir al primer indicio de un movimiento sospechoso….
Oct 19





















1 comentario
Evidentemente , este libro esta incompleto. Una lastima , pues es muy interesante