¿Qué ocurriría si una mujer como Teresa, adepta al pluscuamperfecto del verbo “calibrar”, madre sin rehabilitar, y con menos vida sexual que una Nancy santurrona, fuera secuestrada por Risto, un cowboy urbano de poquísimas palabras, más pelado que Don Limpio y firme aspirante a empotrador del año en los sueños de Teresa?
Teresa lo tiene claro: gozar de su cautiverio y darse un baño relajante, por el hecho de que, tras todo, no todos y cada uno de los días una es secuestrada por el pelado de sus sueños, ¿cierto??
¿Te atreves a entrar en la psique de Teresa y probar el rapto exprés más ido de tu vida?
Si no te ríes, es que estás estreñíaaaaa, jajaja.




















1 comentario
una locura total, sin pies ni cabeza…