Ana Álvarez – Luces y sombras

Apenas la llave giró en la cerradura del piso que compartía  con Sonia, Lucía escuchó las vo ces alteradas de su amiga en el int er io r. —¡Lucía, por fin llegas! ¿Dónde te has metido? Esta entró y le salió al encuentro. Descargar: Luces y sombras